El arte en las calles
como herramienta pedagógica

Leer… Severo Viaje
2008–2009
Asesoría artística y diseño editorial
Bogotá, Colombia

Un proyecto para acercar la lectura desde la cultura urbana

Leer… Severo Viaje fue uno de los treinta proyectos seleccionados en la convocatoria Un Libro Abierto, realizada durante la celebración de Bogotá Capital Mundial del Libro. Su propósito consistía en acercar la lectura y la escritura a jóvenes de Bosa, Ciudad Bolívar y Usaquén mediante una metodología participativa que partía de sus propios intereses culturales, particularmente de las distintas expresiones del movimiento hip-hop.

Mi participación dentro del proyecto fue doble. Como asesor artístico acompañé el desarrollo de los talleres y la realización de los murales, y posteriormente diseñé y diagramé la publicación que documentó todo el proceso: los ejercicios de escritura, los dibujos, las intervenciones en el espacio público, las visitas a museos y bibliotecas, así como los testimonios de los participantes y de los habitantes de los barrios donde se realizaron las pinturas.

Hablar el mismo idioma

Visto con la perspectiva del tiempo, uno de los aspectos más significativos del proyecto fue el contexto en el que ocurrió. A finales de la década del dos mil el grafiti todavía era percibido en buena parte de Bogotá como una práctica ligada al vandalismo, la delincuencia o la subversión. Lejos de ocupar el lugar que hoy tiene como movimiento cultural y social que enriquece la identidad cultural de la ciudad, seguía siendo una manifestación considerada un delito menor. Por eso decidimos convertirlo en el punto de partida del proyecto. No queríamos llegar a corregir el lenguaje a los pelados por otro considerado más «correcto», queríamos que la lectura y la escritura dialogarán con una cultura que ya era suya.

«…la escritura dejó de presentarse como una obligación escolar, y los libros se convirtieron en una fuente de imágenes…»

Pronto entendimos que ese diálogo no se lograba solo enseñando técnicas de dibujo o composición. Era necesario comprender las motivaciones que llevaban a estos pelados a dejar su firma en un muro, entender el valor que tenían las letras, los personajes, el rap, el freestyle y la construcción de una identidad dentro del espacio urbano. Con talleres de creación de caracteres, diseño de letras, escritura de cuentos y composición de canciones, la escritura dejó de presentarse como una obligación escolar, y los libros se convirtieron en una fuente de imágenes, relatos e ideas que enriquecen sus propias búsquedas.

Cuando la ciudad se convirtió en un soporte

Aquella experiencia transformó también mi propia práctica artística. Descubrí que el espacio público podía entenderse como un soporte tan válido como el lienzo o el papel — algo que estos pelados ya sabían de sobra. La obra dejaba de dirigirse a un espectador que había decidido entrar a un museo o una galería, y empezaba a dialogar con el transeúnte desprevenido. La ciudad se volvía entonces un escenario abierto donde el dibujo, el texto y la imagen podían activar preguntas, interrumpir la rutina y generar nuevas formas de encuentro.

«La ciudad dejó de ser únicamente un lugar para observar y comenzó a convertirse en un lugar para dialogar.»

Esa manera de entender el arte urbano sigue presente en buena parte de mi trabajo. Más allá de lo estético, creo que conserva un potencial crítico difícil de reproducir en otros espacios: cuando el arte callejero renuncia del todo a esa capacidad de cuestionar y se limita a decorar, pierde justamente lo que históricamente hizo significativo al graffiti.

Aunque en Leer… Severo Viaje el espacio público funcionó primero como escenario de un proceso pedagógico colectivo, esa experiencia me cambió la relación con la ciudad. Poco tiempo después comencé tímidamente a desarrollar intervenciones mediante stencil sobre los muros de los caños y estructuras fluviales de Bogotá — lugares que conocía bien por mi trabajo con el equipo del V Censo de habitantes de la calle. Ya no se trataba de ilustrar un muro entero, sino de meter imágenes pequeñas en rincones casi invisibles, para interrumpir, aunque fuera un segundo, la rutina de quien pasaba por ahí.

Una memoria del proceso

Publicación realizada como memoria editorial del proyecto.

Revista Leer… severo viaje.

Contexto histórico
Bogotá Capital Mundial del Libro

La participación en Leer… Severo Viaje ocurrió en un momento particular para la política cultural de Bogotá. En 2007 la ciudad fue designada por la UNESCO como Capital Mundial del Libro, un reconocimiento que no solo valoraba el crecimiento de su red de bibliotecas públicas y los programas de fomento a la lectura, sino también una visión que entendía el libro como una herramienta de inclusión social y de construcción de ciudadanía. Bajo el lema Bogotá, un libro abierto, la Secretaría de Cultura impulsó decenas de proyectos que buscaban llevar la lectura y la escritura fuera de sus espacios tradicionales, trasladándolas a barrios, colegios, bibliotecas, parques y escenarios comunitarios.

Dentro de ese contexto surgió la convocatoria Un Libro Abierto, concebida para apoyar iniciativas independientes capaces de explorar nuevas formas de relacionar a los ciudadanos con los libros y la producción cultural. Más que promover la lectura como una práctica exclusivamente escolar, la convocatoria apostaba por reconocer los lenguajes propios de cada comunidad y utilizarlos como punto de partida para estimular procesos de creación, participación y apropiación cultural. Entre los proyectos seleccionados se encontraba Leer… Severo Viaje, una propuesta que eligió el hip-hop y el grafiti como puente para acercar a jóvenes de Bosa, Ciudad Bolívar y Usaquén a la lectura, la escritura y la creación colectiva.

Las reflexiones iniciadas durante este proyecto continuaron desarrollándose en mis posteriores intervenciones sobre el espacio público de Bogotá.